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Comensales Foodie o Gourmet: ¿cómo llegar a ellos desde la cocina?

Los comensales foodie son algo así como los paladares más selectos entre la clientela de cualquier restaurante que se precie. De este modo, su pasión por la buena comida les obliga a buscar, entre las miles de alternativas que compiten en la ciudad, sabores exóticos y, sobre todo, diferentes en cada velada.

Pues bien, para fidelizar a este tipo de cliente exigente, un negocio de hostelería debe ser capaz de reinventarse con frecuencia sin perder su esencia, y estar al día en materia de implementos de cocina, personal especializado e ingredientes de vanguardia.

En la siguientes líneas profundizaremos en las estrategias más destacadas que aplican los que más saben de gastronomía para no defraudar a sus gourmets de antes y de ahora.

 

Entender el concepto

Quizás antes que cualquier otra actuación, la gerencia de un restaurante enfocado en este tipo de clientes debe acometer una inmersión cultural en su universo culinario.

Es imprescindible aprender a pensar como un foodie para poder seducir a un foodie.

No en vano, la mayor parte de restaurantes que no pueden conseguir buenas críticas de sus clientes más especiales, afirman haber omitido una investigación previa de mercado y no estar al tanto de las últimas tendencias gastronómicas.

Asimismo, otro error muy frecuente, en este sentido, es suponer que un menú foodie se basta por sí solo para generar interés en esta selecta comunidad. Por el contrario, es muy recomendable promocionar el nuevo plantel en medios publicitarios especializados, en la blogosfera, y a través de las redes sociales con una segmentación específica para gourmets.

 

En la variedad está el foodie

Casi todos los amantes de la buena comida coinciden en que la diversidad gastronómica es la base de este afán colectivo: salir a comer, para ellos, es más una aventura que un proceso biológico.

Por ello, los restaurantes deben esforzarse en crear menús variados que integren nuevos procesos de cocina, o nuevos ingredientes atípicos, ya sea por su procedencia o por la extrañeza de su presencia en platos de siempre.

Aprovechar los productos de temporada también puede ser una buena forma de garantizar la variedad propuesta. Los ciclos de cultivo de nuestros básicos hortofrutícolas se solapan durante todo el año, aportando frescura al escandallo de temporada.

Además, la fusión con otras cocinas del mundo y la importación directa de recetas clásicas de renombre internacional pueden incitar a los comensales más exigentes a variar su ruta prevista para imbuirse en los sabores de una tierra lejana.

 

 

El comensal sabe diferenciar la calidad

Algunos productos gourmet son apreciados por su naturaleza exclusiva o por la dedicación del proceso de manufactura que hay detrás. Invertir en calidad y en productos frescos siempre juega a favor del restaurante; marca una línea apreciable por los comensales y genera confianza.

De igual modo, la gestión de los abastecimientos y el tratamiento de los alimentos debe obedecer a los mismos estándares de calidad, más y más cuando se trata de cocinas “a la vista”

 

También es cuestión de precio

La capacidad de presupuestación y el control de gastos por parte de la figura ejecutiva de la cocina son cruciales para ofrecer todo lo indicado anteriormente, por un precio justo. Incluso los restaurantes más consolidados y con una alta afluencia de foodies dedican muchos recursos a la planificación de costes del producto.

Así, pueden darse dos casos opuestos: primero; puede ser que el menú esté a la altura de la alta cocina pero cuyo precio sea excesivo, teniendo en cuenta la trayectoria del restaurante y el volumen de su lista de espera. Segundo, se suele recortar en calidad para abaratar el precio de un menú, lo que puede revertir en malas críticas.

 

Ojo a las críticas

A propósito de los malos comentarios, los foodies son bastante sensibles a los malos comentarios, sobre todo cuando aluden a la mediocridad del menú. Aunque es importante promover la retroalimentación, los clientes no deben abandonar el restaurante sintiéndose decepcionados.

Gestionar las malas críticas a la cocina es vital para salvaguardar la reputación de un local y siempre deben aplicarse políticas compensatorias que mejoren la impresión final del cliente. Por ejemplo, si una especialidad de la casa no ha sido cocinada convenientemente, es posible interceder y sustituir el plato por otro que esté a la altura de las expectativas.

Claro está, hay que detectar estos problemas de calidad desde sala y especializar al personal para que sepa como lidiar con el cliente en estos casos.

En definitiva, atraer a los comensales foodie supone ponerse en su piel, y entender la venta de comida como una actividad dinámica y totalmente profesionalizada, en la creatividad y el exotismo son elementos que agregan, igualmente, valor.

 

Equipamiento de vanguardia para dar salida a los procesos culinarios más novedosos

Una de las mejores formas de conseguir facilitar a este tipo de comensales su tan demandada oferta gastronómica, es dotando la cocina de equipamiento profesional de vanguardia.

Esto permitirá tener un control sobre todos los procesos que se den a lo largo de la elaboración que sin duda se traducen en calidad en todos y cada uno de sus platos.

 

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